10 de diciembre de 2008

De los hombres y otros demonios

Capítulo I : Abril primaveral

Pepita y Pepito se conocieron por una amiga. Pepito era alto, de ojos azules preciosos y muy conversador. Intercambiaron msn, conversaron mucho, se vieron, intercambiaban mensajes de texto de buenos días y semanas después salieron a tomar unas copas. Hubieron besos, manitas calientes y un paseo por un parque romántico con planes para pasar un fin de semana en la playa viendo el atardecer. Fue una velada perfecta.

Pepita: Bueno, ya es tarde, me voy a casa.
Pepito: Te acompaño? me quedo en tu casa?
Pepita: No te preocupes, me tomo un taxi y ya está, nos vemos el fin de semana no?
Pepito: Claro que si -sin reaccionar ante la sutil negativa- te acompaño a tomar el taxi. Me muero por pasar ese fin de semana contigo, quiero conocerte más (todo esto con cara de borreguito degollado).
Pepita: Hablamos ok?
Pepito: Vale. Te llamaré apenas llegue a casa.
(besitos y miradas románticas mientras Pepita subía al taxi)

Pepita llamó a Pepito ese fin de semana, pero Pepito no respondió. Ella nunca más lo volvió a llamar.

Capítulo II: Siete meses después

Pepito llama a Pepita y como Pepita no respondió (ni siquiera sabía que era él) dejó este mensaje de voz:

Música maestro (comentarios de Pepita en rojo)

Hola Pepita, soy Pepito, no sé si te acuerdas de mi (mmm, creo que si) me conociste en febrero (no fue en abril?) nos conocimos en el chat del LYCOS (tú no eres el amigo de Lalita que me quería conocer más? Lycos tiene chat? qué es Lycos?)

Soy un chico alto de ojos azul verdoso (ya me acordé de ti! uff! irresistible! Con ojos no azules, sino azules-y-verdes! qué increíble!) Salimos a tomar unas copas y a bailar a mediados de febrero (fue en abril, y nunca hemos ido a bailar, pero no importa, con los ojos azul-verdosos ya caí).

Te llamo para charlar contigo, y si te apetece pues salir, estoy trabajando en la Plaza España, en el Banco Don Quijote, si quieres nos tomamos un café hoy mismo (hoy? uff! pero no estoy vestida para la ocasión, no he traído mi maquillaje, no me he puesto la crema antiarrugas Q10 y no me he depilado el bigote...) o cuando quieras. Mi número es el 45674233, (que alguien me traiga un lapiz por favor! que se me va el número! corran corran! un lápiz!) Espero tu llamada, un beso. (PLOP)

Capítulo III: Respuesta de Pepita (por mail a Pepito)

Hola Pepito, no sé si te acuerdas de mi, soy Pepita, nos conocimos en abril en la fiesta de Lalita Pérez, salimos a tomar unas copas alguna vez. Te sorprenderá que te escriba después de tantos meses, lo que pasa es que tengo un mensaje de voz de un Pepito que dice que me conoció en febrero, por el chat de LYCOS. Pensé que serías tú y que te habías equivocado de mes y de forma de conocernos, pero este chico dice que tiene ojos azul-verdoso y es alto. Recuerdo que tus ojos son marrones y que no eras muy alto no?

Olvídalo, debe ser otro Pepito. Cuídate!

7 de noviembre de 2008

Héroe peruano!

Vieron esto?





Qué mostro no?

Sólo tengo una pregunta, en esta imagen, esto es una combi? un micro? se equivocaron y en vez de CUIDADO debería decir CIUDAD? En vez de BARQUILLO debería decir Surquillo?






Por otro lado, bien por los investigadores de la NBC, los veo en su salita de reuniones preguntándose…

¿Qué es lo más peligroso que hay en Lima? ¿Cómo podemos comprobar que Santiago es un héroe de verdad? Tornados? Huracanes? Jaurías de perros salvajes?

Ohhhhhhhhh!! –dijo el de lentes que se parece a Bill Gates – THE COUMBIS!
Y a todos los demás se les prendió el foquito y dijeron a viva voz: WE GOT IT!

Bien jugao chicos, sólo que esa combi no mata ni a una mosca, por qué no pusieron una asesina de esas que pasan por la av. Arequipa?




6 de noviembre de 2008

Mi casa es la ONU!



En mi piso somos 4 personas y 7 idiomas:

Quele es brasileña, habla portugués. Su Papá es japonés, así que también entiende japonés.
Quele tiene un novio catalán, que habla catalán, castellano pero no portugués, sin embargo ella le habla en portugués y él entiende todito y le responde en castellano.

Vincenzo es italiano, habla italiano.
Su novia es italiana, habla italiano y castellano.
Ellos hablan en castellano porque quieren practicar, pero entre ellos hablan italiano.

Carlos es colombiano, y habla castellano e inglés y algo de catalan.
Su novio (bueno, su amigo cariñoso) es español, él habla castellano y catalán.
Ellos hablan en castellano, salvo algunas frases y palabras en catalán.

Yo soy peruana, hablo castellano e inglés (lo que todavía no he perdido) y entiendo muy bien el catalán. Mi novio es italiano, habla italiano, castellano, francés, catalán e inglés.
Cuando hablamos, lo hacemos en castellano, pero con algunas frases en inglés y en catalán. Sólo usa el italiano cuando me dice que me quiere y cuando se enoja y quiere insultar a alguien. Usa el inglés y el francés para cantarme canciones.

Tenemos amigos españoles, venezolanos, dominicanos, alemanes, salvadoreños, italianos, colombianos, peruanos, holandeses, argentinos, franceses, chilenos, etc, etc. y todos nos hablan (o intentan hablarnos) en castellano.

Si pues, mi casa es la ONU.

Carlos es negro.
Yo soy morena.
Quele es combinación entre moreno y japonés.
Vincenzo es blanco.

Uff, ya me enredé!

Si o no?

Ayer conversé con un muy buen amigo por teléfono:
(..)
Pili: Por qué no le haces caso a Pepita? Se nota que le gustas
Él: Porque no. Y cuando no, pues no.
Pili: si pues, cuando no, es que no.
(..)

Nos entendimos perfectamente y no pude refutar su principal razón: NO. No me estaba dando excusas para no salir con ella, me estaba diciendo la verdad.

Mi amigo podría haberme dicho lo que muchos hombres (y mujeres) dicen, primero cosas simples como: es que es muy alta, es que es muy baja, es que es demasiado habladora, es que es poco alegre. Y segundo, cosas más “profundas”: es que vive muy lejos, es que no tengo tiempo para una relación, es que acabo de terminar otra relación y quiero estar solo por un tiempo (y ya va más de dos años), es que soy muy independiente, es que no quiero una relación estable en este momento, es que me quiero encontrar a mi mismo, es que estoy pasando por una etapa de auto-reflexión, auto-conocimiento, auto-crítica, auto-ayuda, auto-stop…

Él prefirió decirme la verdad: Pepita no le gusta, no le hace pum pum, no hay mariposas. No, porque no. NO.

Me pareció muy sincero y luego pensé: Ese NO es tan NO, como los sí son SI.

Porque por correspondencia, cuando es que sí, es sí. No hay razón alguna, sólo es sí. Puede ser que no sea el momento, ni el lugar, puede ser que no sea conveniente ni aconsejable, que sea ridículo o que nadie lo entienda. Puede ser que esa persona tenga los defectos que jamás imaginamos entender, no importa, porque cuando es sí, es SI. Porque cuando es un real y rotundo SI, uno quema hasta el último cartucho, todo con tal de no perder ese SI que sale del corazón; lo siento, ni vuelta que darle, ni explicación que anexarle, ni lógica qué buscarle… las razones sobran, es un SI y admitámoslo: por poco o mucho que duren ¿no son increíbles los SI?

3 de noviembre de 2008

Confesión importante

Mariella: cuando vas a ir a madrid a verme? :D
yo: cuanto antes!!! facil el mismo fin de semana
Mariella: :D
yo: dejame ver los feriados, perame
Mariella: y me ayudas a buscar piso :D
yo: of courseeeeeeeeeeeee

(...)

yo: (jaaaaaa! ya dices PISO, la venganza HA LLEGADO!)
Mariella: si, soy una CHOLA

Enviado a la(s) 20:59 del lunes


Mariella: qué le vamos a hacer

6 de octubre de 2008

Qué emoción!!!

12 de septiembre de 2008

No me mires, no me mires, no me, no me, no me mires

Hace días, ante la galante invitación de mi novio a una cena formal decidí maquillarme después de meses de no hacerlo.

Cuando agarré mi porta cosméticos -que parecía fábrica abandonada, con polvo y lápices sin tajar- y mientras me iba maquillando me fui preguntando: ¿por qué llevo tanto tiempo sin pintarme? ¡Si me gusta tanto! Buscaba una respuesta, y la fui encontrando poco a poco.

Mientras me ponía la base para que no se notaran mis pecas, me di cuenta de que hace tiempo que no le pongo `base´ a mis manchas emocionales, las muestro sin temor, así como las pecas, que los años me han dado y que fueron haciéndose más y más oscuras; y que también los años me habían enseñado a ocultar.

Mientras me ponía el rimel para que mis pestañas se vean más largas recordé que ya no me pongo tacos aniquiladores para verme más alta, uso zapatos cómodos, muy cómodos, como el cómodo sofá que ahora comparto cada fin de semana.

Mientras me delineaba los ojos con el lápiz negro recordé que toda la ropa que usaba para las citas era negra, para ocultar mi sobrepeso, ya no lo hago más.

Mientras me ponía el corrector de ojeras recordé que ya no uso ningún corrector de modales para no chocarme con las cosas (dígase sillas, mesas, paredes, etc etc) solía ir muy despacio y así no parecer todo lo torpe que soy, ya no lo hago más, ni lo haré. No importa cuántos moretones tenga en las piernas, caderas y brazos.

Mientras le ponía color a mis cachetes* en lugares estratégicos para que mi cara se vea más delgada, recordé que he dejado de pensar 24 horas 7 días en la dieta (para bien o para mal) y he dejado de comer poquito, según yo, para que mi novio no pensara que no me preocupaba por el evidente sobrepeso que tengo ¿desde cuándo dejé de pensar en la dieta? Oh si, ya lo recuerdo y lo recuerdo muy bien, desde que mi novio cogió mi gran rollito y me dijo: `te preocupas por este michelin**? Por favor! Si eres la mujer más hermosa del universo!´. Lo dijo con tanta sinceridad y tantas veces que le creí, así que dejé de preocuparme por el `michelin´.

Lo cierto es que sin maquillaje mis cejas son ralas, mis ojos pequeños y mis pestañas cortas, tengo muchas pecas, mis labios son delgados y mi nariz es ancha y obviamente tengo que bajar algunos kilos, además soy desordenada y me tropiezo caminando y veo mucha televisión y no leo todo lo que debería, pero no importa porque yo he abierto bien mis no-tan-grandes ojos negros y me veo maravillosa, y además he encontrado a una persona que me quiere así, no sé si por dos meses o dos años o dos décadas más, pero hoy por hoy nunca me ha pedido que baje de peso o que me maquille -en ningún sentido-, ha abierto sus grandes ojos azules para ver bien a la maravillosa novia que tiene sin maquillaje alguno y, como si fuera poco, al igual que yo, se ha lanzado a esta relación con la cara lavada.

Cuando terminé pensé: después de todo, no me gusta tanto maquillarme.

*mejillas

**rollo



Esta es la canción que ya no canto, pero es buenísima!